Coca-Cola, “el refresco de la Navidad”

Atlanta, año 1930: el equipo de marketing de Robert Woodruff (presidente y uno de los propietarios de The Coca-Cola Company) quiso abordar un serio problema que por entonces presentaba la venta de su popular refresco: la estacionalidad.

En aquel momento, el consumo de refrescos (entre ellos, la Coca-Cola) estaba especialmente vinculado a las épocas de calor y buen tiempo, haciendo que las ventas se desplomasen al llegar el invierno.

El producto no fallaba, sino que el problema estaba más bien en el contexto socio-cultural y en la extendida idea de que “los refrescos son solo para el verano”, un prejuicio popular que Coca-Cola se propuso romper.

Así, el departamento de Marketing de The Coca-Cola Company empezaría a idear una estrategia para modificar el contexto con el objetivo de conseguir que el consumo de Coca-Cola fuese también asociado al invierno.

Y aquí es donde entra en juego la figura de Papá Noel.

La idea de adueñarse de la figura de San Nicolás como nuevo “prescriptor” de Coca-Cola durante el invierno

Papá Noel (o Santa Claus en América) es un personaje de la tradición cultural, muy extendido a nivel mundial.

Una adaptación popular de la figura histórica de San Nicolás de Bari, muy presente en el imaginario colectivo de millones de personas por todo el planeta.

Sin embargo, por entonces (principios del siglo XX) su imagen era bastante difusa: con un traje verde, a veces era representado más mayor, otras algo más joven, a veces más gordo, otras más delgado…

Es decir, no existía una representación estándar clara de San Nicolás, y este factor fue el que Coca-Cola quiso aprovechar para crear una nueva imagen icónica de este santo, asociándolo a su marca y adueñándose de su popular figura como nuevo “prescriptor” de su refresco.

Así, en las Navidades de 1931, Coca-Cola contrata al artirsta Haddon Sundblom para el diseño de unos anuncios que la empresa había decidido publicar en el Saturday Evening Post, una histórica revista americana.

Siguiendo las indicaciones de la marca, Sundblom concebiría la representación de un Papá Noel mayor (con una larga barba blanca), alegre y bonachón, rodeado de niños y bebiendo una botella de Coca-Cola.

Y sobre todo, vestido con un traje que había adoptado el color rojo corporativo de Coca-Cola, cambiando el histórico verde de la tradición.

El éxito de la campaña: nace el Papá Noel de Coca-Cola 

Los anuncios resultarían un verdadero éxito, logrando disparar las ventas de Coca-Cola durante la Navidad de 1931.

A partir de ese momento, la compañía decidiría repetir cada nuevo invierno acciones publicitarias con Papá Noel, logrando desestacionalizar el consumo del refresco.

De hecho, a través de sus campañas, la compañía llegaría a autodenominar la Coca-Cola como “el refresco de la Navidad”.

Pero sobre todo, Coca-Cola consolidaría la figura de su Papá Noel vestido de rojo en el imaginario colectivo de todo el mundo, convirtiéndolo en un poderoso “prescriptor” de la marca.

A partir de ese momento, la adaptación de San Nicolás realizada por Coca-Cola se posicionaría como el nuevo Papá Noel del mundo.

Décadas después, en 1995, la multinacional incorporaría nuevos elementos publicitarios para reforzar la imagen de su Papá Noel y el consumo de Coca-Cola durante la Navidad, como fue la famosa flota de camiones rojos con decoración y música navideña que recorren diversos lugares de todo el mundo.

Los resultados de la estrategia

Coca-Cola había logrado adueñarse del invierno y vencer la estacionalidad sin invertir grandes sumas de dinero: simplemente reinventando una figura de la tradición popular de sobra conocida por los consumidores.

Con esta sencilla estrategia publicitaria, Coca-Cola no necesitó innovar, ni experimentar, ni romperse la cabeza cada invierno para ver cómo estimular el consumorepitiendo cada campaña el mismo mensaje lanzado por el popular personaje, la marca lograría una enorme popularidad, un gran reconocimiento, y sobre todo, su asociación con la Navidad.

A mayores, Coca-Cola conseguiría el tan ansiado vínculo emocional con el consumidor, reforzado tiempo después con sus espectaculares campañas televisivas repletas de música y color; de hecho, el rojo dejaría de ser solo un color para convertirse en una emoción.

Tras posicionar a Coca-Cola como “el refresco de la Navidad”:

  • Las ventas en invierno se incrementarían con fuerza.
  • El nivel de reconocimiento de la marca se dispararía a nivel global.
  • Y se lograría fortalecer la conexión emocional con los consumidores.

Así, desde hace casi un siglo, Coca-Cola y Papá Noel son una inseparable pareja que cada invierno regresa por Navidad.

Hashtags:

#cocacola #navidad #papanoel #thecocacolacompany #ventas #refresco #estacionalidad #historia #empresas #empresa #marca #marketing #publicidad #branding #america #estadosunidos #atlanta #eeuu #usa #multinacionales #bebidas #mundodelaempresa #negocios #emprendimiento #empresarios #santaclaus #sannicolas 

¡Deja tus comentarios!